PROLOGO:
Cuando tomamos decisiones o determinaciones para nuestras vidas, porque nos parecen vacías y llenas de materialismo es ahí cuando se descubre nuestra naturaleza humana.
Siempre queremos ser los mejores dentro de una sociedad, buscando ser perfectos, llevados por un estereotipo de este mundo que altera nuestras decisiones, pensamientos, creencias; siempre creemos que tenemos el control de todo, de nuestras vidas, del mundo, de las riquezas, porque solo obramos por nuestros intereses, solo nos mueve lo que nos apasiona, lo que nos gusta, lo que creemos amar y lo que sentimos. Pero nunca nos detenemos a ver por completo lo que verdaderamente nos haría sentir parte de este mundo porque cerramos o suprimimos todo sentimiento de culpa, de admiración, de amor y es ahí donde terminaremos sacrificados por nosotros mismos.
Buscamos siempre el perdón de nuestro dios, alabándolo y glorificándolo, nos arrodillamos ante él con el fin de que nos brinde lo que nos hace falta, que nos brinde sabiduría y perdón; pero que derrochamos en un instante sin compasión porque seguiremos haciendo eso día a día.
Siempre les confiamos a estos seres “santos” nuestros secretos, sueños creyendo que pueden sacarnos de ese abismo, pero ¿Cómo saber que ellos no fueron como nosotros, como bestias?
¿Será muy difícil llegar a ser un “superhombre”? ¿Llegar a cumplir todas esas metas propuestas y a soñar sin hacer daño?
Para convertirnos en los dueños de nuestras propias vidas solo será posible si decidimos salir de la masa y del materialismo que nos hace tan felices y decidimos guerrear sin importar la sociedad, dando todo de uno mismo y sacrificando lo que nos hacia tan débiles y peligrosos.
Por: Linda Estefany Londoño Orrego.